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Observatorio de la atención en salud mental a la adolescencia

La principal tarea en la adolescencia es la construcción de un sentimiento de identidad adulta suficientemente bueno.

La aceptación y el cuidado de los aspectos que todavía son infantiles, así como el reconocimiento y las oportunidades de verificación de las nuevas capacidades que van apareciendo son fundamentales.

Dificultades importantes en esta área pueden ser la raíz de los trastornos más graves en el ámbito de la salud mental, así como estar relacionadas con comportamientos transgresores que buscan disfuncionalmente sentir ser alguien.

La sexualidad adulta implica asumir la responsabilidad de una capacidad que abre nuevas posibilidades de comunicación, placer y fertilidad. Esta nueva capacidad genera también inquietudes tanto en los adolescentes como en sus entornos que son normales.

Cuando existen dificultades en el desarrollo general, la sexualidad se puede utilizar de forma defensiva.

El crecimiento en la adolescencia no se produce sin conflicto con su entorno. La integración de nuevos miembros en la sociedad genera una tensión entre la novedad, en ocasiones transgresora, que éstos pueden aportar y las tradiciones que pretenden conservarse. Un conflicto potencialmente creativo y que es la base del progreso cultural y social.

Atender adecuadamente el conflicto supone potenciar el diálogo, la mediación y la reparación como elementos potenciadores de la búsqueda de soluciones creativas.

El gradual desarrollo de la autonomía en la adolescencia conduce un proceso emancipatorio de la tutela parental o de sus figuras substitutivas. La confianza en uno o una misma y la existencia de oportunidades reales en la sociedad son fundamentales para apuntalar este proceso.

Las oportunidades de aprendizaje y formación son imprescindibles en esta etapa. El juego y la experimentación forman también parte del proceso, lejos de las intervenciones que se rigen por la falsa dicotomía entre éxito y el fracaso.

Ofrecer espacios de aprendizaje libre y significativo es un reto para el entorno del adolescente.

Las relaciones con sus iguales, la amistad, el inicio de las relaciones de pareja son esenciales para el desarrollo en la adolescencia. Ofrecen la posibilidad de poner a prueba nuevas capacidades de comunicación, y gradualmente irse conociendo mejor.

El aislamiento es un factor de riesgo para este desarrollo por lo que algunos adolescentes necesitarán la mediación de propuestas de actividades grupales para romperlo y atención especializada.

Como en cualquier etapa del desarrollo el sentimiento de seguridad es la base de un crecimiento saludable. La atención de las necesidades básicas debe estar suficientemente cubierta y el sentimiento de integridad y dignidad personal que proporcionan los derechos humanos y de ciudadanía ser respetado.

La manutención, la vivienda, los permisos de residencia y de trabajo son algunos de los derechos que no siempre son respetados y dificultan en extremo la maduración en la adolescencia.

La posibilidad de ilusionarse en un cierto proyecto de vida, de futuro, aparece cuando la esperanza y la confianza están lo suficientemente presentes.

Los entornos que acompañan la adolescencia deberían poder proveer ambas, máxime cuando el adolescente se encuentra con dificultades especiales psicológicas o sociales para poder ir construyendo su propio sentido a la vida.

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